De sobra es conocido el gusto de los ciudadanos estadounidenses por denunciar ante los tribunales cualquier mínima circunstancia, pero a veces se pasan. Resulta que Henry Wolfe, propietario de una BMW de 1993 acababa de adquirir un asiento para su moto de la firma Corbin-Pacific. Tras realizar un viaje de unas cuatro horas ida y vuelta comprobó que había contraído priapismo, una enfermedad consistente en una erección dolorosa prolongada sin estimulación.
Wolfe lo ha asociado al asiento y por ello ha denunciado a BMW North America y a Corbin Pacific ante la Corte Suprema del Condado de San Francisco por daños y perjuicios.
Parte de la demanda
[...] El demandante sufre ahora de priapismo (erección prolongada sin fin) y está experimentado problemas desde su viaje con ese asiento. No puede llevar una vida sexual normal, lo que le está provocando ansiedad mental y emocional. El demandante alega que ha ocurrido por el asiento rugoso instalado negligentemente por los demandados.
Eso si que es un hard ride…


