25 octubre, 2014

Historia Kawasaki GPZ 500 S

En en mundo de la moto los modelos son muy efímeros, sobre todo las deportivas que cada dos años suelen sufrir una revisión. Pero no todas son así y hay motos que aguantan en el mercado mucho tiempo. Un caso llamativo es el de la Kawasaki GPZ 500 S.

Kawasaki GPZ 500 S de 1987

Kawasaki GPZ 500 S de 1987

Esta moto vio la luz por primera vez en 1987 (sí, hace más de 20 años) y sólo sufrió una renovación allá por 1994. En España ya no se comercializa (lo hizo hasta hace poco) pero en otros países todavía se puede comprar nueva. Nunca fue una deportiva pero sí que en sus comienzos era una sport-turismo más sport que turismo. Con el paso de los años y la “deportivización” de los modelos, su carácter se ha ido quedando cada vez más dulcificado.

Kawasaki GPZ 500 S modelo 1994 (versión americana)

Kawasaki GPZ 500 S modelo 1994 (versión americana)

La GPZ 500 S en España siempre se llamó así, pero en otros países se denominó como GPX 500 R, EX500, Ninja 500 o Ninja 500R. Esta Kawa en su versión original montaba llantas de 16 pulgadas y freno de tambor trasero, sin embargo en 1994 pasó a llevar llantas de 17 con las que el comportamiento mejoraba notablemente. El tambor trasero dio paso a un disco de 230 mm de diámetro y los carenados se rediseñaron para mostrar formas más redondeadas.

El motor es un bicilíndrico en paralelo (como en las actuales ER-6, por ejemplo) que desarrolla 60 CV, suficientes para llevar a la GPZ hasta los 200 Km7h de máxima. La postura de conducción es cómoda gracias a unos semimanillares elevados que ahora se antojan un poco cerrados. La protección del semicarenado es suficiente como para abordar viajes y no era extraño ver una pareja viajando en su GPZ con un baúl y maletas laterales.

Una moto incombustible que ha dado muchas alegrías pidiendo poco a cambio. Recuerdo que fue la primera moto que llevé, sólo el primera y en el garaje. Mi padre me llevó a dar una vuelta y creía que saldría volando por el empuje del bicilíndrico. Claro que la siguiente vez que fui de paquete fue en una KTM 250 de cross (sin estriberas atrás, claro) y ahí sí que descubrí lo que es un motor rabioso.

Acerca de Iván Solera

Con menos de tres años ya se sabía todos los coches que había por la calle, pero a los veinte su gran pasión pasó a ser la moto, da igual que sea de campo, deportiva, minimoto… ¡se sube a todas! Probador vocacional de alma racing, disfruta con cada moto como si fuese la primera vez.

Un comentario

  1. En mi calle aparcaba una negra-gris-amarilla que me tenía locooo

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