Quizás te quede la impresión de que en las famosas serpientes de Mulholland Drive se dan cita los propietarios de motos más pretenciosos y con menos formación de todo el Estado de California. En parte es cierto, pero también te puedes encontrar a auténticos pilotos frustrados que muestran su arte y talento en la moto, inmortalizado con esta cámara a 300 frames por segundo.
Hacer notar el valor del que graba, que se juega el bigote literalmente para conseguir la toma.


