El mundo del tuning muchas veces tiende al exceso, y el mundo de la customización suele buscar el punto justo de cada creación para sumar más de lo que era el modelo original. Y eso a veces supone simplificar las cosas como en el caso de este proyecto de TJ Customs.
Cogemos un motor V-Twin de Buell, fabricamos un chasis compacto a su alrededor y le quitamos todos lo prescindible para configurar una supermotard de gran potencia, ligera y preparada para quemar goma en entornos urbanos.
La podría imaginar un niño de cuatro años y eso nos encanta.





