Que el título no te confunda, no vamos a hablar de las Snakes de Mulholland. Imagina que circulas a velocidades ilegales en una salida de fin de semana (cosa totalmente reprobable) y de repente te das cuenta que tienes un inesperado pasajero contigo a 250 km/h, una serpiente que quería darse una vuelta en moto.
Más de uno acabaría en el suelo del susto, pero es de admirar como resuelve la situación. Nervios de acero ¿Os ha pasado algo similar?


