Puede que Ducati haya traicionado sus principios en MotoGP renunciando al chasis integrado de fibra de carbono por uno de aluminio convencional, pero en cuanto a modelos de calle la antigua Desmosedici tiene extensión en la Ducati 1199 Panigale.
No hay más que ver su configuración con el motor sostenido casi como por arte de magia para entender por qué da en la báscula la mágica cifra de 164 kilos en seco. Compacta y sin ninguna pieza de más, ganas de pillarla para comprobar su rigidez y tracción con semejante configuración.
Y vale que es un pepino, pero también la saben vender bien.



