Yamaha Tricity 2015

Prueba: Yamaha Tricity 125 2015

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¿Te acuerdas del juego “tres marcas de leche”? Si lo cambiásemos a “tres marcas con scooter de tres ruedas” se complicaría sobremanera y seguro que la primera respuesta sería Piaggio. Pero no es el único fabricante que se ha adentrado en este todavía reducido segmento, Yamaha también quiere su trozo de pastel y busca su hueco con el Tricity.

Yamaha Tricity 2015
Yamaha Tricity 2015

Juega en otra división,  una con la que podría hincharse a vender unidades si los clientes potenciales emplean la lógica al elegir,  ya que tiene un precio de derribo para ser un tres ruedas. ¿ Y quiénes son los candidatos a este tipo de scooter? Todos aquellos que busquen un scooter para uso urbano y quieran la máxima seguridad.

En ese grupo están los más jóvenes que empiezan en el mundo de las dos ruedas (o tres), los que no tienen carné de moto pero sí carné de coche y los que simplemente son conscientes de la seguridad extra que aporta contar con dos ruedas en el eje delantero.

Equipamiento y ergonomía

No podemos hablar de este scooter sin hacer referencia desde el principio a su precio, ya que para comprar cualquier tres ruedas debes desembolsar mucho más que los 3.600 euros que cuesta el Yamaha Tricity 125 o 4.100 de la versión ABS. Es cierto que se trata de un scooter sencillo y que no juega la baza de considerarse triciclo para poder usar un motor superior a los 125 cc sin carné de moto, pero sí juega la baza de la seguridad a precio asequible.

Yamaha Tricity 2015
Precio razonable para un scooter de 3 ruedas

Por eso no tiene bloqueo del sistema de suspensión, su instrumentación es sencilla y carece de ciertos lujos como toma de corriente, reloj de temperatura del motor o mando para ráfagas. Sin embargo sí cuenta con unas cómodas y prácticas estriberas plegables con goma para el pasajero. Un pasajero que dispone de espacio suficiente a pesar de las reducidas dimensiones de este scooter y unos generosos asideros.

La capacidad de carga no es su fuerte porque el esquema de suspensión delantero no permite disfrutar de un hueco tras el escudo, aunque tiene la ventaja de la plataforma plana. Sí tiene gancho portabolsas plegable y un hueco bajo el asiento de 20 litros de capacidad en el que cabe sin problemas cualquier casco integral. Se trata de un scooter pequeño y,  aunque algo más de capacidad vendría bien, hay modelos de rueda alta que resuelven peor este aspecto.

En la instrumentación encontramos más sencillez, un cuadro con la información justa (pero con dos trips, reloj horario y temperatura ambiente) y unos mandos sin florituras que apuestan por la ergonomía.

Yamaha Tricity 2015
La capacidad de carga es limitada

La postura de conducción es ‘tipo silla’, con la plataforma baja, poca flexión de piernas y espalda erguida,  muy natural. Los retrovisores permiten una correcta visión, el manillar es estrecho y la protección del escudo resulta suficiente, pero no podemos decir lo mismo de la parte superior,  que queda totalmente expuesta al viento,  lluvia y suciedad.

Es pequeño pero con 1,85 metros de estatura no me he sentido agobiado y no he tenido problemas al maniobrar (en otros modelos me tocan las rodillas con el manillar al girar), el espacio para los pies sí resulta reducido pero no así el de las rodillas, y es que el contraescudo muy liso aporta sensación de espacio.

Motor y parte ciclo

Seguimos con la tónica de la sencillez al hablar del motor, porque Yamaha ha decidido equipar al Tricity con un propulsor con culata de dos válvulas y menos exprimido (aunque con refrigeración líquida) que el 125 de modelos como, por ejemplo, el X-Max (prueba del Yamaha X-Max 2011). No es un motor nuevo, sí para Europa,  pero en Asia ya se comercializa. Se queda en 11 CV y no apura hasta los 15 máximos que se permiten para los convalidados, lo que supone unas prestaciones ajustadas.

Afortunadamente el Tricity es muy ligero para ser un tres ruedas y está a la altura de sus competidores urbanos de dos ruedas. Parte de la culpa de ese reducido peso es la presencia de brazos de aluminio en su esquema de suspensión delantero. Por cierto, las ruedas delanteras son de 14 pulgadas, lo que supone mayor estabilidad y aplomo.

Yamaha Tricity 2015
Prestaciones modestas

La rueda trasera es de 12 pulgadas y la suspensión posterior está compuesta por dos amortiguadores con un tacto seco, como suele pasar en los scooter. Dos frenos de disco delanteros de 220 mm y uno trasero de 230 mm con frenada combinada mediante un simple cable se encargan de detener el Tricity.

Chasis tubular de acero con tubos de amplia sección para aportar rigidez. Y lo consigue pero sólo en parte, porque la estructura siempre crítica de plataforma plana permite cierta flexión en las frenadas y se aprecia cómo se separa un poco el manillar del asiento cuando clavamos con fuerza el freno delantero.

Prueba dinámica del Yamaha Tricity 125

Sinceridad ante todo: tenía muchos reparos antes de subirme al Tricity. Por precio, sencillez, cilindrada y tamaño pensaba que sería torpe, lento y poco preciso. Estaba equivocado por completo y, tras una semana con el Tricity, le he echado mucho de menos. Esto es decir mucho, sobre todo teniendo en cuenta que el apartado precio no ha sido un condicionante porque he ido ‘de prestado’.

Sus claves son agilidad, sencillez (una vez más), facilidad de conducción y uso,  aplomo,  suavidad y seguridad. Con esto creo que te he resumido en una frase el Tricity,  aunque habría que añadir el precio contenido (mucho para ser tres ruedas). Vamos a detallar todo esto.

Para empezar hay que destacar la suavidad de su motor,  su bajo nivel de vibraciones y una buena respuesta que le hace salir deprisa de los semáforos y ganar velocidad rápidamente hasta los 60 km/h. Bien en ciudad por esta aceleración y porque sus reducidas dimensiones junto con el manillar estrecho y el buen hacer de la suspensión delantera,  le permiten ratonear y moverse con mucha agilidad entre el tráfico urbano.

Yamaha Tricity 2015
En marcha sólo desentona la falta de potencia

Su reducido peso es una de las claves,  ya que le permite desarrollar unas prestaciones dignas a pesar de contar con un motor algo justo de potencia. Su ligereza también contribuye a facilitar las maniobras a baja velocidad y en parado, un punto a tener en cuenta para los conductores con poca experiencia.

En cuanto a prestaciones ya he comentado que hasta 60 km/h acelera bien. A partir de ahí le cuesta más evolucionar y encuentra su tope en unos 105 km/h de marcador. Resulta escaso para salir a carretera y está al nivel de los scooter de 125 más pequeños y económicos, pero el Tricity mantiene mejor el tipo en las cuestas arriba y gana por goleada al MP3 125 (prueba Piaggio MP3 Yourba 125), un modelo que ya no se vende por sus escasas prestaciones y elevado precio.

Es más ágil que cualquier otro tres ruedas y la seguridad que aporta su mayor superficie de contacto en el eje delantero te permite frenar con más fuerza en seco y también en mojado.  También tumbas con más garantías y no presenta cabeceos ni movimientos extraños ni en inclinación,  ni a alta velocidad.

La frenada es otro de los puntos positivos,  pero el tacto resulta mejorable, ya que cuando actúas sobre una maneta, sientes cómo cambia el tacto en la otra. Al final acabas frenando sólo con el trasero porque ejerce la suficiente presión en el delantero y simplificando así al máximo la conducción. Sólo se hace necesario actuar sobre las dos manetas en situaciones muy concretas y comprometidas.

Hasta aquí lo que sería la conducción normal del Tricity pero ¿y si nos apetece buscar sensaciones deportivas? Vaya por delante que te equivocas de tipo de moto, pero es cierto que el Tricity deja que te diviertas dentro de sus limitaciones aunque todo lo que te voy a contar a partir de aquí en realidad carece de lógica y sólo lo entenderás si estás tan trastornado como nosotros.

Yamaha Tricity 2015
Mucho agarre en este eje

Tiene tanto agarre en el eje delantero que puedes cargar mucho peso delante y tumbar en las rotondas como si no hubiese un mañana. Además su contraescudo plano deja que apoyes en él la rodilla exterior para sacar la interior y descolgarte un poco del asiento. Suma a esto un peso muy reducido y una capacidad de frenada fuera de lo normal, tendrás un scooter con el que puedes entrar hasta la cocina y tirar de freno con todas tus ganas antes de empezar a inclinar.

Y encima es fácil. Fácil porque con la mano izquierda frenas y con la derecha sólo aceleras (por la frenada combinada). Fácil por su enorme agarre en el eje delantero. Fácil por su buen comportamiento dinámico y agilidad. Fácil por no encontrar movimientos extraños en las ruedas gemelas delanteras. Fácil por su reducido peso y compactas dimensiones… ¿Te he dicho ya que es un scooter fácil y seguro?

La opinión del probador

Masmoto.net con el Yamaha Tricity
Masmoto.net con el Yamaha Tricity

Me ha encantado, es sorprendente porque pensaba que sería un scooter lento y torpe con un eje delantero cabezón. Pero me lo he pasado francamente bien durante la semana que lo he estado probando. No te voy a engañar, 15 km/h más de punta le vendrían al pelo y me atrevería a decir que un motor más grande podría ser la bomba para el Tricity. Pero es un scooter urbano y no busca prestaciones, busca seguridad y de eso te ofrece a manos llenas, tanta que hasta te permites el lujo de practicar una conducción más deportiva de lo normal para tratarse de un scooter.

¿Te acuerdas del juego "tres marcas de leche"? Si lo cambiásemos a "tres marcas con scooter de tres ruedas" se complicaría sobremanera y seguro que la primera respuesta sería Piaggio. Pero no es el único fabricante que se ha adentrado en este todavía reducido segmento, Yamaha también quiere su trozo…

Valoración:

Comportamiento
Ergonomía/comodidad
Consumo
Pasajero
Calidad/Precio
Capacidad de carga

7.08 / 10

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FOTOS: Yamaha Tricity 125

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Vestuario de la prueba: Casco GIVI 11.1 Air Jet, chaqueta Hevik Aquiles

Competidores del Yamaha Tricity 125 2015

El Tricity está solo en el mercado, no hay modelos de 125 cc con tres ruedas porque el resto de scooter de este tipo juegan a convertirse en triciclos para que, aunque tengan motores más grandes y potentes, se puedan conducir con carné de coche. Eso sí, son mucho más caros.

Sobre Iván Solera

Con menos de tres años ya se sabía todos los coches que había por la calle, pero a los veinte su gran pasión pasó a ser la moto, da igual que sea de campo, deportiva, minimoto… ¡se sube a todas! Probador vocacional de alma racing, disfruta con cada moto como si fuese la primera vez.

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  • Carlina Castañeda Rengifo

    Bos dias. Soy de Palmira Valle del Cauca. Deseo saber $ y tel de contacto . Si es solo de contado si las hay en Colombia
    Gracias