18 diciembre, 2014

Prueba: Yamaha V-Max 2009

La Yamaha V-Max 2009 recoge el testigo del modelo original de los años 80, la precursora del concepto muscle-bike o macho-bike, la moto “malota”. Fue llamada la reina de las aceleraciones porque era capaz de batirse en duelo saliendo de los semáforos con las deportivas más punteras del momento y ver por los retrovisores como eran incapaces de seguirla. Rompió de un plumazo esa leyenda de que el cardán no es válido para motos de grandes prestaciones.

Yamaha V-Max 2009

Yamaha V-Max 2009

Pero eso es historia, la V-Max 2009 sigue esa filosofía pero tiene mejor chasis, suspensiones, ¡frenos! y mucha tecnología aplicada para ser una moto más fácil de conducir. Aunque con casi 2,4 metros de largo y un peso con líquidos de 310 kilos, no es precisamente una moto con una conducción sencilla.

La postura es un tanto custom, trasero bajo, manos altas aunque un poco avanzadas y estriberas no muy altas y adelantadas. No es incómoda pero tu cuerpo es como la vela de un barco para el viento. Recoges el falso depósito con la ingle y el interior de las piernas, algo que se agradece a la hora de circular y da la sensación de mayor acoplamiento en la moto y mayor seguridad. Eso sí, si eres alto las rodillas no te acoplarán tan bien y se te abrirán las piernas por las prominentes formas de las tomas de admisión laterales. El asiento es de dos piezas y el del conductor presenta un pequeño respaldo (bajo él se oculta la boca de llenado del depósito de gasolina) que se agradece si decides comprobar el poder de aceleración de la V-Max… Está a sólo 775 mm del suelo pero es ancho, lo que hace que sea más difícil llegar con los dos pies al suelo que con un asiento más estrecho.

Yamaha V-Max: Potente, grande y agresiva

Yamaha V-Max: Potente, grande y agresiva

El pasajero tiene un pequeño pero suficiente espacio reservado. Debe confiar plenamente en el conductor y saber a ciencia cierta que no va a dar rienda suelta a la caballería de la V-Max porque podría quedarse sentado literalmente sobre el asfalto. No es incómodo pero no hay lugar para agarrarse y la postura erguida hace que tenga tendencia a irse para atrás. Así que, además de confianza, necesita llevarse bien con el conductor para agarrarse a su cintura.

La instrumentación está distribuida en dos zonas, por una parte encontramos un sencillo cuadro de instrumentos en la posición tradicional en el que se muestran las revoluciones del motor de forma analógica, la velocidad en formato digital y también hay un avisador de sobrerrégimen programable y de gran tamaño anexo al cuentavueltas. El resto de la información se encuentra en una pantalla digital sobre el falso depósito. Ahí podemos ver el odómetro, dos parciales, reloj horario, temperatura del motor, marcha engranada, nivel de combustible y cambiar algunas funciones. Es bonito pero su posición retrasada hace que apenas miremos en marcha porque hay que retirar por completo la mirada del frente.

No os voy a aburrir con cifras porque para eso está la ficha técnica de la Yamaha V-Max 2009. Pero sí hay que destacar las suspensiones regulables, la transmisión por cardán, las enormes pinzas de freno delanteras (con anclaje radial), sus llantas de 18 pulgadas, su neumático trasero de 200 y el tremendo avance de su horquilla delantera. Bueno y el motor, pero eso hay que detallarlo más.

Yamaha V-Max: La reina de las aceleraciones

Yamaha V-Max: La reina de las aceleraciones

El propulsor es un V-4 de 1.679 cc con cuatro válvulas por cilindro que desarrolla 200 CV de potencia y un par motor de 166.8 Nm… Si las cifras asustan, no te quiero ni contar lo que es abrir gas sin reparos en primera.

Las aceleraciones y recuperaciones de la V-Max son impresionantes y se acentúa la sensación de potencia por la postura erguida, que obliga a agarrarse fuerte al manillar para no irse hacia atrás. Luego hay que frenar su tonelaje y el equipo de frenos cumple con nota. De todas formas no es una moto para practicar una conducción deportiva, la V-Max prefiere paseos tranquilos a bajar revoluciones, disfrutando de la peculiar música de su V-4 y sabiendo que da igual al régimen que nos movamos, con sólo girar el puño del acelerador podemos salir disparados.

Yamaha V-Max: Exclusiva y diferente

Yamaha V-Max: Exclusiva y diferente

La ciudad es su entorno favorito y a la vez su enemigo. Es torpe, larga, ancha y pesada. Le cuesta mucho entrar entre coches y mucho más esquivarlos. La horquilla tan tumbada provoca que se cierre mucho el manillar cuando inclinamos a baja velocidad y, sin querer, podemos dibujar una curva más cerrada de lo que pretendíamos. En poco tiempo te habitúas y tumbas justo lo necesario para trazar por donde quieres, pero al principio te pilla por sorpresa. Son muchos kilos, mucho volumen y mucha potencia. Es fácil girar en un cruce, pisar una raya blanca y a poquísimas vueltas notar cómo la rueda trasera desliza lenta y suavemente. Además la colocación de las estriberas hace que tengamos que buscar el hueco entre éstas y las palancas de freno y cambio para poder echar pie a tierra sin golpearte con ellas.

Pero la ciudad le gusta porque gusta a los demás, llama la atención y levanta comentarios en los semáforos a la misma velocidad que los deja atrás cuando se enciende la luz verde.

La reina de las aceleraciones sigue en forma.

Vestuario | Cazadora Hebo Xaloc, Guantes Hebo Sport Summer

GALERÍA FOTOS YAMAHA V-MAX 2009

Acerca de Iván Solera

Con menos de tres años ya se sabía todos los coches que había por la calle, pero a los veinte su gran pasión pasó a ser la moto, da igual que sea de campo, deportiva, minimoto… ¡se sube a todas! Probador vocacional de alma racing, disfruta con cada moto como si fuese la primera vez.

Un comentario

  1. Pufff es un desproposito, pero es tan bonita…

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