BMW S 1000 XR

Prueba de contacto: BMW S 1000 XR 2015

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(Madrid, España). Acudimos a la presentación de la BMW S 1000 XR, una moto con diseño y ergonomía trail, pero con una filosofía que poco o nada tiene que ver con el mundo off-road. Estará disponible a partir del 1 de junio de 2015 en color ‘rojo racing’ y ‘blanco alpino’ con un precio desde 16.950 €.

BMW S 1000 XR
Deportiva y cómoda como pocas

BMW completa así su gama trail entrando en el emergente sub-segmento de las trail asfálticas y lo hace con la nueva BMW S 1000 XR que busca ponerle las cosas difíciles a la recién actualizada Ducati Multistrada 1200. La experiencia de BMW es indiscutible, siendo la R 1200 GS (prueba BMW R1200 GS) el máximo referente y líder indiscutible de ventas del segmento trail.

Pero cuidado, porque la S 1000 XR no es una GS con dotes deportivas, sino que se presenta como la cuarta evolución de la BMW S 1000 RR (prueba BMW S 1000 RR), una de las mejores superbikes de todos los tiempos.

La BMW S 1000 RR  supuso en 2009 toda una revolución en el mercado de las superdeportivas por su impresionante motor de 999 cc, 193 CV y una tecnología que dejaba en evidencia a los gigantes japoneses. Unos años después la vimos vestirse de gala bajo las siglas HP4 con un motón de componentes ‘pata negra’ y el año pasado dio su primer paso para ganar polivalencia con la versión naked S 1000 R (prueba BMW S 1000 R).

La S 1000 XR da una vuelta de tuerca más en busca de esa polivalencia, heredando el motor de la S 1000 R ya optimizado para el mundo real, sin perder toda la deportividad implícita de la familia S 1000, y ganando la comodidad y facilidad de uso que aporta la experiencia de BMW en el segmento trail y maxitrail.

Comparte muchos detalles de la filosofía GS como la mayor altura al suelo, el ‘pico de pato’, la relajada posición de conducción o la ergonomía. Pero sus líneas angulosas, diseño asimétrico de carenados y corte deportivo la delatan y no puede esconder que sus genes son puramente deportivos. La apariencia es de moto musculosa, esbelta pero a la vez ligera, no en vano la XR es la maxitrail más ligera de su categoría con 228 kg en orden de marcha (incluye depósito de combustible de 20 litros).

Equipamiento

La BMW S 1000 XR es una moto a la que puedes ‘armar hasta los dientes’ con tecnología de última generación. Ya de serie cuenta con pantalla regulable en altura, toma de 12V, amortiguador de dirección, ABS, frenada combinada semi-integral, control de tracción ASC y suspensiones con ajuste electrónico de precarga en 3 posiciones.

El cuadro de instrumentos es el mismo que tiene la versión R y RR, con kilómetros totales y parciales, consumo y velocidad media, autonomía, indicador de marcha, luz de sobre régimen y ‘laptimer’ por si decidimos hacer tiempos en circuito.

BMW S 1000 XR
Cuadro de instrumentos muy completo

Como es de esperar en los tiempos que corren, la BMW S 1000 XR está equipada con acelerador electrónico ‘ride by wire’ con dos modos de conducción, Rain y Road. El primero reduce ligeramente la curva de potencia y par a partir de 7.000 rpm, quedándose en ‘solo’ 148 CV y 106 Nm de los 160 CV y 112 Nm del modo Road. El acelerador electrónico es el verdadero encargado de suavizar la respuesta del motor, variando a la vez la sensibilidad del ABS y del control de tracción.

Pero si eres de los que te gustan las sensaciones fuertes, BMW tiene preparada una lista interminable de opciones con las que mejorar el rendimiento y aspecto de la S 1000 XR. Destaca el ABS Pro y el control de tracción DTC, donde un sensor de inclinación nos permitirá frenar y acelerar con la moto tumbada, el anti-wheelie y anti-stoppie que evitan que los neumáticos despeguen del suelo, dos modos de conducción deportiva Dynamic y Dynamic Pro, suspensiones ‘Dynamic ESA’ que se ajustan de forma automática a nuestra conducción y el asistente de cambio Pro con el que podemos subir y bajar marchas con total precisión sin tocar el embrague.

Prueba dinámica de la BMW S 1000 XR

Nada más subir a la moto tuve claro que íbamos a entendernos a la perfección, el asiento resulta especialmente confortable por mullido y altura de 840 mm. En opción existe un asiento más alto de 855 mm y otro más bajo de 820 mm, el cual puede llegar a 790 mm si instalamos las suspensiones rebajadas.

Con mi altura (más de 1.90m) me he sentido muy arropado por la moto y si no eres de pata corta llegarás con relativa facilidad al suelo con los dos pies. Una vez en marcha las piernas no se flexionan en exceso y junto al manillar ancho y cercano al cuerpo se consigue una postura erguida y natural. Las estriberas están donde tienen que estar, lo suficientemente adelantadas para ir cómodo y con la altura justa para que en las inclinadas fuertes no toquen el suelo.

BMW S 1000 XR
Destaca por su aplomo en curva y ligereza

Maniobrando a baja velocidad se aprecia una agilidad notable y un radio de giro bastante contenido para su horquilla invertida. Las suspensiones resultan firmes, progresivas e imprimen mucha confianza para movernos incluso por zonas urbanas. En carretera abierta es un auténtico misil, tiene potencia y par de sobra como para dejar plantado a cualquier coche al primer golpe de gas.

También hay que decir que a velocidades constantes a 120-130 km/h he apreciado vibraciones en el manillar que pueden llegar a producir hormigueo en las manos si hacemos viajes largos. La protección aerodinámica está muy cuidada, la pantalla regulable manualmente en dos posiciones y los carenados laterales protegen más que en una trail pura.

Nuestra unidad de pruebas equipaba puños calefactables, paramanos, toma de corriente de 12v, navegador con ajuste desde la piña de mandos y control de crucero. Un amplio equipamiento opcional que la hacen ideal para los que buscan comodidad en los viajes.

BMW S 1000 XR
La electrónica de la XR permite ir más rápido y con mayor seguridad en cualquier situación

Si nos metemos en harina la S 1000 XR hace honor a su espíritu deportivo, las suspensiones absorben todas las irregularidades del asfalto y se siente muy aplomada y a pesar de contar con suspensiones extra largas, no cabecea en las frenadas ni mira al cielo cuando abrimos el gas a fondo.

Los mandos tienen un accionamiento suave y solo echamos en falta una maneta de embrague regulable en profundidad y un cambio un poco más suave, sobre todo a la hora de bajar marchas con el sistema ‘quick shift’ sin ayudarnos de embrague. La rueda delantera pisa con seguridad y el ancho manillar ayuda a los cambios de dirección, pero su altura de manillar y posición erguida le restan algo de agilidad cuando queremos hacer una conducción extrema.

En definitiva, la S 1000 XR me ha parecido una moto con mucho carácter tremendamente fácil de conducir. Sus prestaciones pueden echar para atrás a los menos experimentados y no se la recomendaría a un novato, pero a la hora de la verdad tienes a tu disposición tantos controles y sistemas de seguridad activa que lo que podría ser un potro desbocado, resulta ser una la yegua ágil, rápida y bien amaestrada.

Durante los 140 km que ha transcurrido la prueba de contacto, el consumo medio indicado ha sido de 7,1 litros a los 100 km, donde la mitad de kilómetros se han realizado por autopista y la otra mitad por carretera de montaña a ritmo alegre. El consumo es superior al ofrecido por los bicilíndricos de BMW, pero dentro de la lógica de un motor tan potente y con tan pocos kilómetros (esta unidad tenía solo 500 km de uso).

FOTOS: BMW S 1000 XR 2015

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Vestuario de la prueba: Casco Givi HPS 50.2, chaqueta Acerbis Bray Hill.

Sobre Raúl Ramírez

Empezó a curtirse en la época de los Vespino, pasó por un scooter y luego dio el salto a las motos de media y alta cilindrada. De aspecto tranquilo pero rápido en moto, no le importa ir cerrando el grupo… hasta que llega a ‘territorio comanche’, entonces hay que echarle un galgo para poder seguirle. Le gustan las deportivas, pero a la hora de comprar hace caso a la parte racional de su cerebro.

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