Prueba: Triumph Speedmaster

Tenemos que cruzar el charco para encontrar el origen de las motos custom, pero eso no significa que todas las custom sean americanas. Los japoneses inundaron este segmento en los noventa popularizándolo gracias a motos más fáciles y cómodas. Hoy probamos una custom británica, la Speedmaster, una moto que comparte motor con la Triumph Bonneville y muestra un carácter propio.

Ficha técnica Triumph Speedmaster.

Triumph Speedmaster

Triumph Speedmaster

Como buena custom es una moto baja, larga y con cromados, pero en este caso se apuesta al negro el diferentes elementos para darle un aspecto más actual y también deportivo, como sucede con las atractivas llantas de aluminio de cinco radios dobles.

Equipamiento Triumph Speedmaster

Doble cuadro de instrumentos

Doble cuadro de instrumentos

La Speedmaster es una moto sencilla y la estética custom obliga a ‘minimalizar’ los elementos para no perder la esencia. Destaca su asiento corrido de doble altura, intermitentes tipo bullet colgados del manillar (que es bastante plano y no se curva mucho hacia atrás) y un cuatro de instrumentos compuesto por un único reloj analógico para el velocímetro, con los testigos en el interior y una pequeña pantalla digital que muestra la hora, kilómetros totales o parciales en función de lo que seleccionemos. Pero esta Triumph tiene un toque deportivo y no podía olvidarse del cuentarrevoluciones, que está alojado sobre el depósito de combustible, debidamente rodeado de una buena dosis de cromo y junto al tapón de llenado… Que no tiene llave.

El detalle clásico de su equipamiento lo marcan el clausor en el lateral izquierdo, bajo el asiento, y el bloqueo de dirección en la parte derecha de la pipa de la dirección. Sí, ambos son incómodos, sobre todo el bloqueo, pero a veces el gusto por lo clásico exige sacrificio.

La postura de conducción de la Triumph Speedmaster es propia de este tipo de motos: ‘trasero’ bajo, estriberas adelantadas y manillar alto. Pero en esta Triumph la postura no es forzada, carga parte del peso sobre el manillar y favorece el control de la moto. Eso sí, la mayor parte del peso recae directo sobre tus valiosas nalgas y obliga a hacer callo, si no, tras un par de horas en la moto llegan los dolores de espalda y de trasero.

Motor y parte ciclo Triumph Speedmaster

Sencillez, esa es la clave de la Speedmaster y así se refleja en su motor y su parte ciclo, pero a veces no hay que volverse loco con componentes ‘pata negra’ para conseguir una moto agradable y divertida. Tiene un precio de tarifa de 8.795 euros y no debemos esperar florituras, pero ya te avanzo que esta Triumph no desmerece.

Inyección dentro de falsos carburadores

Inyección dentro de falsos carburadores

Tiene un chasis de cuna tubular de acero, un basculante trasero de doble brazo, horquilla convencional firmada por Kayaba y un doble amortiguador con muelles a la vista en la zaga, cromados, claro. Las pinzas de freno son de dos pistones en ambas ruedas, que muerden discos de 310 mm delante y 285 detrás y las llantas son de 19 y 15 pulgadas respectivamente.

El propulsor heredado de la Bonneville no ha perdido ni un ápice de su característico comportamiento. Es un bicilíndrico en paralelo de cuatro tiempos y 865 cc que está refrigerado por aire. Sencillo y clásico. Rinde una potencia máxima de 61 CV a 6.800 rpm y un par motor de 72 Nm. No son grandes cifras pero sí suficientes para mover los 250 kilos de la Speedmaster con soltura suficiente como para divertirnos.

En el motor también hay detalle clásico, los falsos carburadores que esconden en su interior un moderno sistema de inyección electrónica. Un truco que le aporta un plus estético sin perder la funcionalidad de una moto actual.

El cambio es manual de cinco velocidades y para la transmisión final se recurre a una sencilla cadena

Prueba dinámica Triumph Speedmaster

Pero basta ya de datos y desmenuzar la moto, vamos a dar una vuelta y a ver cómo va, que es lo que verdaderamente importa.

La Speedmaster es una custom divertida y fácil de conducir. Sí, a mí también me parece mentira estar escribiendo esto de una custom, pero es así. Olvídate de los traqueteos, vibraciones y durezas de ‘hombre duro’ de las clásicas custom que nos venden en las películas. La Speedmaster tiene un motor suave y dulce, con algo de bajos pero una estirada arriba que invita a buscarla cuando rodamos en carreteras de curvas.

La Speedmaster en una custom ágil y 'revolucionada'

La Speedmaster en una custom ágil y 'revolucionada'

La sencillez de sus componentes no está reñida con un comportamiento sano y una gran facilidad de conducción. No hay que olvidar el tipo de moto que es, tiene menos apoyo en la rueda delantera que una naked (por ejemplo) y su peso. Pero sí podemos encadenar curvas con más agilidad de lo esperado, acelera, frena, tumba… Eso sí, las estriberas marcan claramente el límite. Los avisadores rozan con facilidad… Hasta que se desintegran y desaparecen, entonces empiezas a comerte la goma y el metal de la propia estribera. Aun así, la Speedmaster no te asusta, es un aviso claro de que, hasta ahí, puedes tumbar sin ningún problema si el asfalto está en condiciones.

En autovía la protección aerodinámica es nula, pero eso ya lo esperábamos todos ¿no? No creo que nadie busque altas velocidades con esta moto, pero para los ‘carreristas’ el bicilíndrico ya se encarga de marcar el tope porque corta a 160 Km/h de marcador. ¿Para qué más?

Como ves, es una moto fácil, que te marca claramente hasta dónde puedes llegar, que no asusta, se deja llevar y además puedes pasear suavemente o animarte un poco en zonas de curvas. Una custom muy peculiar.

Competidoras Triumph Speedmaster

Dado el carácter poco común en una custom del propulsor de la Speedmaster, no es fácil encontrar rivales directas para esta moto. Las Harley pequeñas son más toscas y habría que irse hasta japón para encontrar competidoras más directas o incluso mirar dentro de casa, a la Triumph América.

- Harley-Davidson Sportster 883 Iron
- Harley-Davidson Sportster 883 Superlow
- Triumph América
- Honda VT 750 S
- Kawasaki VN 900 Classic
- Yamaha XVS 950A Midnight Star

Compara la Triumph Speedmaster con hasta tres competidoras en nuestro comparador de motos.

LA OPINIÓN DEL PROBADOR

Divertida para ser una custom

Divertida para ser una custom

Cuando creía que, por mis gustos y preferencias en motos, nunca encontraría cabida en el mundo custom, pruebo esta Triumph y me hace replantearme mis creencias. Empecé la prueba pensando que sería una más, no tan personal y a la vez sufrida como una Harley-Davidson, una custom más, una moto sosa y lenta. En ciudad su suavidad me ganó la primera batalla, pero tras muchos kilómetros de curvas a un ritmo que no pensaba llevar con esta moto, me ganó otro asalto y casi la guerra.

Sigo sin verme sobre una custom, pero si a ti te gustan, no quieres rehipotecar tu casa para comprar una, quieres usarla para disfrutar pero también a diario y además te gusta eso de pasear sin ir despacio, la Triumph Speedmaster debe estar en el grupo de las elegidas. Yo mientras sigo buscando excusas para volver a subirme en una Triumph Tiger 800 XC :D

Vestuario: Chaqueta Acerbis Ramsey

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