El Piaggio Beverly es, posiblemente, el scooter más completo que he probado y, curiosamente, esconde un comportamiento dinámico de primer orden bajo una imagen tranquila y elegante.
Ficha Técnica Piaggio Bervely 300i.
No pega ir en un Beverly con cazadora de corte deportivo y un integral con llamativas gráficas, le va más una chaqueta tres cuartos oscura y un casco de un único color. Pero no le pierdas de vista, que su ausencia de pegatinas y esas formas “con clase” ocultan un espíritu guerrero que pone en jaque al scooter más deportivo que se pueda echar a la cara.
Equipamiento del Piaggio Beverly 300 ie
El Beverly tiene detalles muy modernos como las luces diurnas de led, tulipas de los intermitentes transparentes, el doble faro de formas bulbosas o la decoración sencilla pero a tres colores (negro, gris y el color que elijas para la carrocería). Además destaca por la calidad de sus componentes y acabados. Los plásticos tienen muy buen aspecto, bien encajados y no hemos percibido crujidos ni roces.
El cuadro de instrumentos está formado por tres esferas de fácil lectura, cuenta con velocímetro, nivel de combustible, temperatura del motor, reloj horario, dos parciales, etc. Las diferentes funciones de la pequeña pantalla digital se seleccionan desde un botón en la piña derecha del manillar.
En la izquierda hay otro botón, el de la apertura remota del asiento que deja al descubierto un enorme hueco con luz de cortesía en el que caben un casco integral y otro tipo jet. Lo hemos probado en invierno y el Beverly ha sido capaz de guardar bajo su asiento el casco integral, la cazadora de invierno, un chaleco térmico y todavía hemos encontrado hueco para pequeños objetos. Detalle práctico: Tiene pequeños alojamientos para la documentación y las herramientas, así ni estorban, ni se estropean, ni van dando tumbos en el hueco vacío arañando el plástico.
Tras el escudo y a pesar de ser un rueda alta, tiene un gran cajón distribuido en varios huecos con otro detalle práctico, se abre presionando la llave de contacto hacia el clausor. Así podemos llevar el mando del garaje y cogerlo sin necesidad de parar el motor, quitarnos los guantes o rebuscar como un loco en el bolsillo del pantalón o la cazadora mientras el vecino del todoterreno no entiende qué hace “el de la moto” obstaculizando la entrada. La plataforma no es plana porque el depósito de combustible queda entre los pies, pero tiene gancho portabultos.
La espalda va erguida, las manos altas, asiento también alto (790 mm) y las piernas poco flexionadas. Así favorece cargar peso sobre la rueda delantera y facilita la labor de sacar el o los pies cuando nos detenemos o maniobramos a baja velocidad. Es amplio aunque estrecho y no excesivamente grande.
La protección aerodinámica no es buena, todavía no existe el scooter perfecto. El escudo es estrecho, favorece la maniobrabilidad en ciudad y se agradece, pero le falta un poco de protección para las piernas. El escudo y el grueso manillar desvían viento del pecho, pero la cabeza y los hombros quedan descubiertos. La pantalla opcional es muy recomendable.
Motor y parte ciclo del Piaggio Beverly 300
¿Qué decir del motor del Piaggio Beverly? Es más que conocido, todo un veterano este 250 engordado pero sin llegar a los 300 cc reales. Voluntarioso, suave (en el Beverly parece todavía más), parco en consumos pero un poco escaso con respecto a los actuales competidores con verdaderos motores de 300 cc y más potencia. Sus 22,2 CV de potencia y 23 Nm de par motor mueven con soltura al Beverly permitiéndole llegar a 140 Km/h de marcador, pero le falta un poco de aceleración y coger esa velocidad con algo más de soltura. La competencia aprieta pero Piaggio ya tiene listo el Beverly 350 para los que quieran más prestaciones.
El consumo medio durante nuestra prueba ha sido de 4,6 litros, un poco elevado pero porque ‘no le hemos dado cuartelillo’ ni un momento, ¡siempre a tope! Tras la medición sí circulamos a ritmo más tranquilo y, aunque no pudimos comprobar el consumo, la aguja del indicador de combustible bajó mucho más lenta.
El chasis es un doble cuna de acero por mucho que las bandas grises decorativas quieran dar a entender que podemos encontrar un chasis de doble viga de aluminio… Ni falta que hace, estructuralmente el Beverly tiene buena rigidez.
La suspensión delantera está compuesta por una horquilla convencional con barras de 35 mm de diámetro y la trasera por un doble amortiguador. El tarado es firme para lograr un buen comportamiento dinámico que sólo se enturbia por algún rebote de la suspensión, pero nada grave. La llanta delantera es de 16 pulgadas de diámetro y la trasera no es propia de un rueda alta, se queda en 14 pulgadas pero así se consigue esa capacidad de carga y tampoco penaliza el comportamiento.
Los frenos… Los frenos del Beverly son modélicos y un ejemplo a seguir por sus competidores e incluso por modelos de la misma marca y grupo. Cómo frena, qué bien se dosifica la frenada y qué buen tacto tienen las manetas. Esto lo consigue sin grandes modernidades, un único disco de freno delantero (eso sí, de 300 mm de diámetro) con pinza convencional de dos pistones delante y detrás opta por un disco de 240 mm. Sin pinzas de anclaje radial, ni monobloque, ni doble disco… Pero sí lleva latiguillos metálicos.
Prueba dinámica del Piaggio Beverly 300 ie
A estas alturas ya debes tener una idea más o menos clara de cómo va el Piaggio Beverly, pero te lo cuento con detalle.
Es un scooter que transmite seguridad desde el mismo momento en que te pones a los mandos. Arrancamos, aceleramos y el 278 cc nos empuja con ganas pero algo menos que en otros modelos. No importa, sigue siendo rápido. Seguimos gas a fondo (los scooters son así…) y va incrementando la velocidad de forma constante hasta llegar a los 120 Km/h aproximadamente. A partir de ahí el incremento es más lento aunque llega a marcar puntas de 140. Llegamos a una cuesta pronunciada que usamos para ver cómo aguantan el tipo las motos y scooters con motor pequeño y no baja de 115 Km/h. Bien por el Beverly. Destaca por la estabilidad a alta velocidad, no baila de lado a lado y traza las curvas abiertas con aplomo. Lo malo es que nos “comemos” todo el viento y frenamos el avance. Además notamos frío en las piernas, algo que no suele pasar en los scooters.
Ya hemos visto que vale para los que viven en las afueras. Ahora nos metemos en ciudad a recadear, que es lo propio de los scooters. Tenemos potencia suficiente como para dejar atrás a los coches que nos rodean, es estrecho y nos permite movernos con agilidad entre los coches, incluso serpentear aunque sea un rueda alta y largo. Los retrovisores quedan un poco retrasados y nos obligan a retirar la vista del frente más tiempo de lo deseado, no es muy grave pero si fuesen cinco centímetros más avanzados ganaría mucho.
Hacemos los giros de calles con seguridad, incluso nos permitimos el lujo de tumbar en el dudoso asfalto frío de la mañana, la rueda delantera del Beverly da confianza y, si hay que frenar, tenemos a nuestro servicio mucha potencia muy dosificable.
Acelera, frena, gira. Gira, gira, acelera, frena, para, arranca, gas a fondo, gira, esquiva el taxi, frena que ese va a cambiar de carril y no ha mirado. Tira para el carril bus que la cosa se complica. ¡Cuidado con el bache!… Bien, no se descompone, es duro pero no excesivamente seco. La jungla urbana es menos salvaje con el Beverly 300. Los desplazamientos por ciudad parecen más cortos porque es rápido y ágil, incluso divertido. Vaya, vaya con el scooter elegante con sus llantas de 20 radios… Resulta que al final es más guerrero que muchos ‘pegatineros’ de formas agresivas y colores chillones, sólo que éste va de incógnito.
Competidores del Piaggio Beverly 300 ie
- Honda Scoopy 300i
- Aprilia SR Max 300 ie
- Kymco Super Dink 300i
- Yamaha X-Max 250
LA OPINIÓN DEL PROBADOR
Cómo me sorprendió este scooter en el que nunca me había fijado. Probé el Beverly un poco de rebote. Estaba devolviendo otro scooter y comentando un poco lo que me había parecido cuando me dijeron “¿Y has probado el Beverly?”, -“Pues no, es que no me llama la atención con ese diseño en plan elegante”, -“Pruébalo, verás”.
Y así fue como llegó a mis manos esta unidad de clásico color granate que ahora me parece más que bonito y hasta me planteo tener uno permanentemente en mi garaje.
Con el Beverly todo es fácil, incluso ir deprisa, tiene una enorme capacidad de carga, es cómodo, corre lo suficiente y gasta poco. Sólo le pediría un poco más de potencia (que el nuevo 350 cc tendrá), todavía más capacidad de carga y protección aerodinámica, aunque estas dos últimas condiciones las cumple la versión Touring que tiene de serie una pantalla y un cofre trasero.
Bueno, y también pediría un precio un poco más reducido, sus 4.700 euros pasan un poco de la media, aunque creo que los vale.
GALERÍA DE FOTOS PIAGGIO BEVERLY 300IE







