La Aprilia Dorsoduro es una supermotard y, como tal, una moto especializada en un tipo de utilización. Comparte motor con la Aprilia Shiver, pero no filosofía. Mientras la Shiver busca la polivalencia, a la Dorsoduro le van las curvas… Y a la versión Factory, todavía más.
Ficha técnica Aprilia Dorsoduro 750 Factory
La Dorsoduro Factory equipa suspensiones de mayor calidad que las de la Dorsoduro standard y la carrocería es de fibra de carbono, un regalo para la vista. La horquilla delantera es completamente regulable y el amortiguador trasero (situado en el lateral derecho) tiene depósito separado y también cuenta con diferentes regulaciones.
Su estética no engaña, es una moto agresiva. El propulsor es un bicilíndrico en V de 750 cc que desarrolla una potencia de 92 CV y un par motor de 82 Nm. Su carácter varía en función del modo que seleccionemos de entre los tres posibles: Rain, Touring y Sport. El primero está pensado para esos momentos en los que el firme desliza y la potencia es más un inconveniente que una ventaja. En Touring entrega los 92 CV pero con mayor dulzura que en Sport, que es el modo perfecto para sacar todo lo que lleva dentro la Factory. Cuenta con acelerador electrónico (sin el convencional cable de acero) y, como pasa también en los coches, funciona muy bien pero si le buscas las cosquillas se las encuentras en forma de pequeños tirones cuando vas muy, muy fino con sólo una puntita de gas. No es un problema relevante.
A los mandos de la Aprilia Dorsoduro Factory tienes sensación de control total, la postura de conducción es muy similar a la de una moto de campo, con el manillar muy ancho y el sillín estrecho, plano y largo que monta sobre el depósito. Es alta, con el asiento a 870 mm del suelo y las suspensiones tienen bastante recorrido, aunque son firmes. El pasajero no es muy bienvenido en la Dorsoduro, principalmente porque su carácter agresivo se contradice con una utilización a dúo, pero además la doble salida de escape calienta a nuestro acompañante en gran medida.
Arrancamos el motor y descubrimos que el sonido de sus escapes también nos provoca, puedes escucharlo en esta vídeo-prueba: Vídeo-prueba: Aprilia Dorsoduro 750 Factory
El cuadro de instrumentos tiene ordenador de a bordo con dos trips y miente bastante en lo que a media de consumo se refiere, por lo que los 12 litros de su depósito nos duran menos de lo que esperamos. Seleccionamos el modo Rain y la música de los escapes se apacigua. Pasamos a Touring, el modo ideal para el día a día, suave pero contundente. Nos metemos en ciudad y vemos que el manillar pasa por encima de los retrovisores de la mayoría de coches. Entre esto, su estrecha trasera, sensación de control, postura erguida y bajos del bicilíndrico, podemos disfrutar de nuestros desplazamientos urbanos, no sólo transportarnos. Eso sí, el cambio es duro, hay que meter las marchas con decisión para no errar y además cuesta bastante encontrar el punto muerto.
Entramos en autovía… No hay protección aerodinámica y, si nos agachamos, el ancho manillar “nos crucifica”, la postura no es natural. Además a altas velocidades cabecea, la delantera se empieza a mover de lado a lado y hay que agacharse y sujetarla fuerte para evitar estos movimientos. A mí me parece que es la propia Dorsoduro la que los produce, nos dice “no, no, no” con la cabeza para que salgamos de ahí lo antes posible y busquemos un buen tramo de curvas.
Ya estamos allí, en las curvas. Pasamos a modo Sport, los escapes emiten un sonido ronco que recuerda a las supermotard monocilíndricas de cuatro tiempos y la entrega de potencia no tiene ninguna concesión a la comodidad. ¿Es brusca? Puede ser, a mí no me lo parece. Seleccionamos el régimen en el que queremos que se enciendan las luces rojas de aviso en el cuentavueltas y aun así a la salida de alguna curva llegué a cortar, lo siento, es que soy muy “tetra” y eso de que corte a 8.000 hay veces que me cuesta asumirlo.
Primera, segunda, tercera, cuarta sin exprimirlas y aprovechando los bajos y medios del bicilíndrico, seguimos subiendo marchas y, sin darte cuenta, estás rodando muy deprisa, más de lo que parece. Llegamos a la curva, a la Dorsoduro le gusta jugar con los límites. Frena fuerte, su equipo de frenos Brembo te permite deceleraciones impresionantes con un solo dedo. Se hunde la horquilla, rozas el freno trasero y entras de lado. Tumbas la moto sacando la pierna al más puro estilo supermotard y, si te atreves, abres gas para hacerla deslizar de atrás. Es noble de reacciones y, aunque no es una moto complicada, esta conducción exige cierto nivel de pilotaje y es más complicado que con una supermotard pequeña. Si prefieres el estilo de carretera, la Dorsoduro no pone pegas, sacas rodilla y tumbas con seguridad.
LA OPINIÓN DEL PROBADOR
La Aprilia Dorsoduro Factory se encuentra en su salsa en curvas medias y lentas, de éstas últimas suele salir saludando con la rueda delantera en el aire. No le busques la polivalencia porque no es lo que le va, lo suyo es más el “rollito exclusivo”, ser un modelo poco visto, que llama la atención, con una carrocería de carbono que enamora y una utilización muy concreta, las curvas y/o el circuito.
Es una moto fácil de conducir y que te obliga a realizar un ejercicio de autocontrol, porque la Dorsoduro saca todo “el mal” que llevas dentro si te dejas llevar. Una moto muy divertida y exclusiva, aunque su exclusividad no viene dada por el precio, porque no es cara, no llega a los 9.600 euros, la diferencia con la versión standard es de menos de mil euros y con la versión standard con ABS de apenas 300 euros.
Vestuario | Casco Hebo Laguna, Cazadora Hebo Xaloc, Pantalones Hebo Xaloc, Guantes Hebo Sport Summer
GALERÍA DE FOTOS APRILIA DORSODURO 750 FACTORY


