La plaza de Can Flor de Pòrtol, en Mallorca, se convirtió ayer en un improvisado parking para motos antiguas, todas ellas de los años 30 y 40, para participar en la VII Vuelta a Mallorca de motos antiguas.

Varios aficionados contemplan una de las motos clásicas
A primera hora de la mañana ya había mucha expectación para poder contemplar estas maravillas que durante muchos años del pasado siglo recorrieron las carreteras y polvorientos caminos de Europa.
Los asistentes a la concentración pudieron comprobar el trabajo y las horas que lleva la restauración de estos vehículos.

