02/07/2008
Showy

Yo fui tardío en esto de las motos, hasta los 20 años mi pasión eran los coches pero una Semana Santa pensé en comprarme una motillo para pasar con ella el verano. Mi experiencia se resumía a mover en primera una Kawasaki GPZ 500 en un garaje a medio embrague unos 30 metros como muchísimo. Eso sí, con más miedo que vergüenza porque esa moto era muy nerviosa según mi padre jajaja…

Kawasaki GPZ 500
La primera moto que conduje se parecía a esta Kawasaki GPZ 500, pero era más antigua

Dicho y hecho, llegué a casa y el mismo lunes me fui de peyas en la facultad para apuntarme al examen por libre. La excusa en casa es que iban a cambiar el examen y nunca se sabe si se puede necesitar en algún momento de la vida.

Me dieron cita para un mes más tarde, fui a un circuitillo similar al de examen situado justo detrás del centro de exámenes y le dije al tío ‘Buenas, que me voy a sacar el carnet y no he cogido una moto ni un ‘Vespino‘ en mi vida. El tío muy amable me explicó el funcionamiento de la Vespa, me quitó 3.500 pelas por media hora en su circuitillo y quedé con él el día antes del examen para gastar allí otra media hora (me vió ‘preparado’ ya el primer día, yo flipaba).

Vespa PX
La Vespa de alquiler era algo así, mucho más antigua y defenestrada

Con esa ‘gran experiencia’ a mis espaldas el día del examen fui con mi padre a recoger la Vespa (tenía que alquilarla alguien con carnet). ‘Tiene que llevarla tu padre, tú sólo puedes conducirla durante el examen’, me dijo el tío simpático del alquiler. Pero mi padre y yo pasábamos un poco del tema y, como sólo era una calle y cruzar el centro de exámenes, pues llevé a mi padre de paquete (qué huevos mi viejo).

Cuando me tocó salir a examen estaba nerviosillo y llevaba unas pintas para morirse de risa. El casco era el que usaba para BMX cuando tenía 12 años, blanco de motocross, de aquellos antiguos sin mentonera, con visera enganchada con tres corchetes y lleno de pegatinas de aquella colección de cromos de marcas (seguro que os acordáis, Nike y Reebook eran de las más cotizadas). Además, como soy un poco grande, tenía que deslizar el culo hacia el asiento del pasajero para que no me diese el manillar en las rodillas al hacer el slalom entre palos. Parecía la Pantera Rosa.

plano examen moto
Plano del circuito de examen

El tema es que me salió bien, llevé de nuevo a mi padre de paquete para devolver la Vespa al alquiler (esta vez más tranquilo y más deprisa, me echó la bronca), él se fue a trabajar y yo cogí el metro hasta casa. Llevaba cara de tonto con una medio sonrisa puesta fija en la cara y soñando en tener moto, yo que lo único que conocía de las motos eran las carreras que había visto en el Jarama cuando era pequeño, que tenían un par de ruedas y que ‘corrían’ mucho.

Esto es poder de auto-sugestión y lo demás es tontería.

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Comentarios(12) a “Diario Motero Cap.14: Sacarse el carnet de moto”

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