19/05/2008
Showy

Bueno, dejamos la historia en que había que irse a dormir después de un día interminable.

De camino al hotel el cansancio se iba notando. Si no recuerdo mal ibamos 7 motos, todos en fila detrás de la 900 de Caro que era la que más alumbraba (la única que alumbraba, la verdad). En una desviación a derechas, Caro se despista y casi se va recto… y detrás de él todos siguiendo la luz, claro.

Yo recuerdo que Josito desde el colín de la GSXR empujaba hacia el interior de la curva mi cúpula y yo hacía lo mismo con mi codo derecho sobre el carenado de Andrés. Menos mal que íbamos despacio.

Entrando en Chiclana a Perico le pega una de sus ventoleras y entra a saco. Resulta que había una rotonda en obras con arena en el suelo, Josito que lo ve, se pone tieso y le empieza a avisarle. Pero Perico la traza a saco y se marcan otra derrapada histórica.

Cuando llegamos al hotel tardamos más de 30 minutos en atar todas las motos juntas para que no nos las robasen (y eso que eran unos trastos) y, cuando ya habíamos terminado, vimos a una pareja de portugueses dejar su R1 con menos de dos meses sin un mísero candado. Yo no daba crédito.

Yamaha R1 1998
La moto con la que soñábamos en 1998, en Jerez estaba plagado ese año

Por fin nos tiramos en los sofás-cama, no sin antes cerrar a tope las cortinas porque ya era de día, llevábamos casi 24 horas despiertos y no teníamos sueño. Es más, no podíamos dormir porque nos habíamos tomado más de 10 Red Bull cada uno de los que regalaban en los oasis y teníamos lo ojos como platos.

Al día siguiente (al rato) fuimos a dar una vueltecilla en moto, al circuito a vender las entradas y otra vez a El Puerto a seguir la fiesta, comer un poco y más y más fiesta.

El domingo, con los cuerpos machacados, no levantamos cerca de las diez para volver a Madrid. Antes de salir de Chiclana mi FZR se paró en seco tras pasar por un bache. Caro me quería desmontar media moto y Perico y yo nos pusimos cabezotas. ‘A ver, si ayer la moto falló un par de veces al pasar por unos guardias tumbados y hoy se ha parado tras pasar por otro… tiene que ser algo eléctrico’. Así que levanté el sillín y allí estaba, un puñetero cable de la alarma que se había cortado. Eso sí, el tiempo para descubrirlo, el mosqueo y la paliza empujando la moto para ver si arrancaba a 40 grados a la sombra con la chupa y el casco puestos, eso no nos lo quita nadie.

Mañana os cuento el regreso a casa que, aunque no os lo creáis, también fue movidito.

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Comentarios(2) a “Diario motero Cap.12:’Mi primer Jerez’ (Parte 3 de 4)”

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