Llevaba justo un añito con mi FZR 600 y se acercaba el GP de Jerez. Perico se puso nervioso un mes antes y compró una GSXR 1100 del 87 que estaba en un pajar para que rápidamente ‘El Uge’ (nuestro mecánico, el mejor como mecánico y como amigo) la devolviese milagrosamente a la vida.
Andrés ya llevaba un montón de kilómetros encima de su CBR del 89 comprada hacía algo menos de un año, ‘el Caro’ acababa de sacar del concesionario una preciosa CBR 900 y Josito no tenía moto pero estaba como loco por ir a Jerez. Al final se apuntó a la fiesta David con su CBR 600 en rodaje y… sin un duro y con mucha ilusión organizamos un viaje al GP de Jerez entre compañeros de trabajo y amigos.

Mi FZR era como esta
Reservamos unas habitaciones en un hotel bastante lujoso en Chiclana por mediación de David que conocía a no sé quién, nos salía por dos duros y encima nos metimos un montón en cada habitación para economizar aún más. Pero espera, que llevábamos entradas desde Madrid y, como la cosa estaba muy mala, decidimos revenderlas en la puerta del circuito para financiar el viaje (era eso o no poder ir).
Te voy a contar mi equipamiento para que flipes un poco. Casco Bieffe de resina (bastante malo), una cazadora de cuero muuuy gordo y con unas formas que parecía una gabardina, una faja, un pantalón vaquero, botas de montaña, mallas térmicas de ciclista y unos guantes de bici de invierno.
Salimos de casa (al final se juntó más gente, íbamos un buen grupo) y se pone a diluviar, yo me empapé al momento y la FZR empezó a toser. Tanto fallaba que en una gasolinera de la Avd. de Andalucía paramos a ver qué podía pasar. Bien empezábamos, mojados y averiados sin haber salido de Madrid.
Toqueteando un poco vimos que uno de los cables de bujía estaba un poco chungo y mal enganchado, se limpió, se colocó bien y a correr. Yo me puse unas polainas de montaña para calarme un poco menos las piernas y no helarme. Por suerte dejó de llover un poco… pero luego volvió a caer con más fuerza. Yo me moría.

La CBR de Andrés era como esta en rojo y gris. Era más bonita la FZR ¿no?
Al rato se monta un peazo atasco tremendo sin ton ni son. ¿Y esto? Pues que estaba granizando a saco, pero granizos como canicas, de verdad. Lo coches se paraban e iban muy despacio haciendo carriles entre el granizo y amontonándolo a los lados. Recuerdo haber pasado entre los coches parados por una montañita de granizo de más de medio metro de alto.
Después de esto llegamos al primer oasis ¡por fin! Bajamos el ritmo, frenamos, nos vamos colocando en paralelo para parar, paro y… se me engancha el hilo de acero de la polaina en la estribera y tumbo peligrosamente la moto. Menos mal que había un colega al lado para frenar la caída y darme tiempo a sacar el pie para evitar lo peor.
En el oasis lo pasamos bien, aunque yo ya no podía dejar de tiritar, el frío se me había colado hasta los huesos. Nos tomamos unos cuantos Red Bull que regalaban y que creo que era la primera vez que probábamos. Estaba rico, así que tomamos unos cuantos porque el día parecía que iba a ser muuuy largo.
Pero eso ya te lo cuento mañana.







[...] el anterior capítulo nos habíamos quedado en el primer oasis con lluvia, frío y mucho Red [...]