Las campañas de control por parte de la Guardia Urbana y la modernización del parque de motos de la ciudad, con la disminución del número de ciclomotores, han provocado que la “plaga” del ruido del tráfico en Barcelona haya remitido, aunque en 2007 se impusieron 5.666 multas por esta “contaminación acústica”.
El cambio de normativa en 2004, que posibilitó a los conductores con carné B pilotar una moto de hasta 125 centímetros cúbicos, ha llevado, según fuentes del consistorio, a una modernización del parque de vehículos motorizados de dos ruedas.
Vía | EFE


