Pues resulta que el otro día tenía que ir con Morgan a hacer un recadillo por el centro de Madrid y, según está el tráfico en la capital, decidimos ir con mi moto.
Pobrecita Hornet, ya está harta de mi peso y encima se sube el otro bicharraco en el asiento de atrás. El tema es que recojo a Morgan -abracito de rigor- se viste y se sube a la moto.
- ¿Todo bien bicho? - Le dije.
- Bien, bien, pero creo que te voy a dar algún toquecito con mi casco en el tuyo hasta que me acostumbre.
Esto me lo dijo cuando no habíamos recorrido ni 100 metros y ya me había dado dos golpes. Cogemos un curvón a derechas en segunda para incorporarnos a la carretera y, de repente, la Hornet empieza a tumbar sola. Yo ya sabía que esta moto es ágil, pero no que tuviese vida propia.

Honda Hornet’05
Cuando llegamos a nuestro destino comentamos un poco la jugada: los múltiples toques con el casco, las descolgadas que se hacía desde la parte de atrás, los continuos cambios de postura y lo pesado que es ‘el tito Morgan’ (de peso, no de pelmazo). Lo que me dejó un poco extrañado fue el afán con que me apretaba con los brazos, piernas, pecho y todo lo que pillaba. Le dije que si tenía que contarme algo, que le quiero un montón pero en plan amiguete y que el tema de los roces prefiero dejarlo para las mujeres.
Al final resulta que yo no le atraigo, es que hace tiempo tuvo ‘fuertes experiencias’ al ir de paquete y por eso se agarraba tan fuerte.Y es que, no nos damos cuenta de lo duro que es ir ahí atrás y no valoramos cuando llevamos un buen paquete. ¡Ojo! Que no por saber montar en moto, tener mucha experiencia o ser realmente buen piloto se es necesariamente buen paquete. Yo llevo un montón de kilómetros en moto y soy un PAKETÓN si voy de paquete. Mira que intento ir relajado, no moverme, no agobiar, no quejarme… pero es superior a mis fuerzas y acabo por apretar con las piernas, llego con los brazos y el cuello agarrotado y la boca seca de decirle al compi que no corra.
Desde aquí quiero expresar mi admiración a todos esos paquetes (hombres y mujeres) que hacen kilómetros y kilómetros desde la parte de atrás, disfrutando y aprendiendo a no sufrir.
Bueno Morgan, por alusiones te dejo que te metas conmigo en los comentarios de esta entrada, pero recuerda que te llevé suavecito y que si te pasas conmigo la próxima vez seré bastante más brusco.


Me siento aludido, yo soy paquete al mediodía con mi colega de la CBR, y os digo que a veces lo paso mal, cuando le da un buen estrujón ya no se como agarrarme al depósito, lógicamente él me dice “si tienes que agarrarte a mi, hazlo” y yo “hombre, eso está claro, antes darte un abrazo que salir volando” XD
Hay que tener cabeza cuando se lleva a alguien detrás, que no es lo mismo que ir delante.
Bueno, la verdad es que exceptuando el primer minuto, disfruté de lo lindo del paseo y eso que fue muy corto.
Siento haber “arrimao cebolleta” tanto, pero macho, si te hubieras sentido en el aire como lo hice yo por un “estrujón” -de esos que dice Coki- en una GSX-R750 a 140 km/h, te pegarías como una lapa al de delante.
A la vuelta fui más relajado, disfrutando y nada más que te di unos 4 ó 5 toquecitos…:mrgreen:
Eso sí, el comentario de “Bueno, ¿quién conduce tú o yo? No tumbes, que ya lo hago yo”, con lo que mola tumbar desde atrás
Y, Showy, tú sí que eres un tío grande.
Me identifico con esto, pero a peor, porque yo, directamente, soy incapaz de montar de paquete, la ultima vez me tire en marcha, menos mal que era un typhoon e ibamos a 40, sino…
Yo lo paso fatal, pero hasta en coche, voy, con una mano en el freno de mano y la otra agarrado en el tirador del techo, y montar en autocar ya ni te cuento..
Yo sino conduzco, prefiero el transporte publico.
En tiempos, montaba de paquete con un amigo un su BW´s SPY, que es muy pequeñita, y el es un mico, yo soy tamaño “familiar”, y decia que solo aceleraba y frenaba, que la moto ya se la movia yo, el tio no sacaba ni los pies en los semaforos, porque ya lo hacia yo!!!
En fin, que hay que pensar en el de atras, que lo puede pasar fatal.
Yo también me siento identificado con esta entrada.
Aunque ahora no lo parezca porque me muevo mucho en coche, yo también tuve un pasado de largo y duro sufrimiento como paquete.
Al principio no se trataba más que de motos de cincuenta que no pasaban de 80-90 pero sus conductores eran auténticos temerarios. Que si caballito por aquí, que si invertido por allá… Yo lo pasaba fatal e iba de susto en susto todo el día.
Pero poco a poco, como a todo, acabas acostumbrándote y llegas hasta a cogerle el gustillo. De hecho, intentabas formar parte de la moto y moverte lo mínimo para facilitar en lo que se pudiera las cosas al conductor.
Con el tiempo, las motos pasaron a ser de 125, luego 250 y más tarde de 600 pero para esta época yo ya iba más con mi coche que también resultaba de lo más cómodo, no pasaba frío, y no tenían que ir con tanta tensión en cada viaje
[...] el último capítulo de nuestro ‘Diario Motero’ hablaba de lo chungo que es ir en el sillín de atrás de la moto y suscitó múltiples [...]
[...] colega: bueno, esto encarna varos peligros, como llevarte coscorrones en el casco, ¿verdad [...]