19/02/2008
Showy

Viendo el título y los anteriores capítulos de esta sección váis a pensar que estoy todo el día ‘arrastrao’. Pero la verdad es que no hay más de lo que aquí os cuento, tres o cuatro sustillos sin consecuencias.

A lo que vamos. Era una mañana preciosa de primavera, íbamos tres amigos con una VFR 750, una VFR 800 y yo con mi Exup recién salida de su metamorfosis (esto te lo cuento otro día). Salimos por la sierra madrileña con tranquilidad y decidimos subir el puerto de Navacerrada. Como casi siempre había bastantes coches en la subida, así que disfrutamos más del tramo de Navacerrada a Cotos. Paramos en el parking de Cotos a contar mentiras, fumar un cigarrito y tomar una Coca-Cola (lo típico).

Total, que nos volvemos a abrochar el casco y empezamos a bajar hacia Rascafría. Es una bajada preciosa, entre pinos, con curvas muy cerradas, el suelo sucio de los pinos y muchas luces y sombras, así que íbamos muy tranquilos.

Yamaha FZR 1000 Exup 91
Yamaha FZR 1000 Exup 1991

De repente en una curva muy cerrada de derechas vemos un autocar que venía de frente y empieza a cerrarse a saco al hacer el giro (mucho más de lo necesario, era exagerado). Mi colega Fidel clava los frenos de su bonita VFR 750 parándose a punto de rozar con el guardarraíl porque ya no había sitio entre éste y el autocar. Yo clavo a saco y toco un poco con el frontal del carenado en el escape de la VFR y rozo con el guardarraíl el lateral derecho recién pintadito. El otro colega con su VFR 800 nuevecita tiró de frenos y le sobraron dos metros… Con buena picha bien se j…

Mi mosqueo era bestial, pero lo malo es que el autocar seguía girando y nos iba a espachurrar contra el guardarraíl despacito pero sin pausa. Fidel empujando contra el autocar consiguió librar su moto del achatarramiento, pero yo veía la cosa muy negra y me tiré al otro lado del pretil. Después de dar tres vueltas como una croqueta y agarrarme a un pino para no seguir rodando volví a la carretera y ví a mi cuñado (el de la 800) y a Fidel corriendo y golpeando el autocar para que se parase porque el mamón se daba a la fuga.

Consiguen pararlo y veo a un tío que sale del coche de detrás gesticulando y haciendo gestos obscenos. En mi furia interior me dirijo a él pensando que nos estaba llamando locos y te juro que le iba a partir al boca. Cuando me acerco veo que es un compañero del curro y que ni siquiera nos había reconocido. Estaba flipando. Resulta que era monitor de la excursión de chavales que iban en el autocar y que el conductor iba haciendo el cafre durante todo el viaje. ‘Si ya sabía yo que iban a tener un accidente, no sé si va borracho o es un inútil’ me dice.

Al final todo quedó en un parte amistoso, dos motos arañadas y magulladas de fibras y yo con una mala leche bestial por lo que podía haber pasado. Súmale a esto explicar en casa que acabas de reparar la moto de una caída en la que no has sido responsable y que el primer día que la sacas a pasear te la espachurra un autocar que va trazando en plan Carlos Sainz… Yo tampoco me lo creería.

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Comentarios(3) a “Diario Motero Cap.9: ‘Moto contra autocar, ¿quién crees que gana?’”

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