Tenlo claro, si tu moto ya tiene cuatro años (o tu ciclomotor ya ha cumplido los tres años), te toca pasar la ITV cada dos años. Que no se te olvide porque circular sin ITV significa una multa segura y el seguro no se hace cargo en caso de que tengas algún accidente. Así que ya sabes, márcatelo en rojo en el calendario y que no se te olvide.
Puedes pasar la ITV en cualquier estación pero los precios varían de unas comunidades autónomas a otras, así que a lo mejor te interesa hacerte unas curvas para acercarte a una comunidad vecina y ahorrarte unos euros. Las diferencias pueden ser abismales, las comunidades más baratas son Baleares y Ceuta, mientras que la más cara es Galicia. En Madrid no llega a los 40 euros en el caso de las motos.
¿Qué documentación debemos llevar a la ITV de la moto?
Ya hemos elegido la estación donde vamos a pasar la inspección, llevamos el dinero (o la tarjeta de crédito) en el bolsillo y hemos pedido cita previa… ¿o no? Es mejor pedirla para ahorrarse largas esperas, pero no es obligatorio. Lo que sí es obligatorio es llevar esta documentación:
- Permiso de circulación.
- Tarjeta de inspección técnica (el llamado ‘cartón de la ITV’).
- Recibo del seguro en vigor (no lo suelen pedir nunca).
¿Qué se revisa en la ITV de las motos?
En la ITV hacen una revisión muy genérica de diferentes puntos de la motocicleta y muchos de ellos debemos revisarlos nosotros mismos antes de ir para evitarnos ‘que nos tiren’ y nos toque volver.
Lo primero y fundamental es que, si la moto tiene piezas que no son de serie, éstas sean homologadas. Se revisan todas y cada una de las piezas que ‘canten’ a preparación y cada vez más. Si están homologadas, no te deben plantearte problema alguno. Aunque son famosas las conversaciónes ‘de bar’ contando las peripecias sucedidas en la ITV al no dejarte pasar con un accesorio u otro. Si tienes los datos de homologación de los accesorios de tu moto, no está de más llevarlos encima por si al técnico le entra alguna duda.
Si la moto no está muy bien cuidada, está en desuso o no anda fina de carburación o inyección, lo mejor es que la lleves al taller antes para que la den un repaso. Si tienes la moto al día basta con que revises estos puntos:
- El número de bastidor debe estar perfectamente visible, sin muestras de manipulación y, obviamente, debe coincidir con el de la documentación. (No serías el primero que tiene una errata en la documentación y se queda sin moto durante un buen tiempo hasta solucionar el desaguisado).
- Revisa las luces, todas: cruce, carretera, intermitentes (si está obligada a llevar), freno (que funcione al accionar la maneta y el pedal), emergencia (si lleva), luz de matrícula y catadióptrico trasero.
- Revisarán los frenos pero seguro que eso lo llevas en perfecto estado en tu moto ¿no?
- La moto debe llevar instalados dos retrovisores o sólo el izquierdo si su velocidad máxima no supera los 100 Km/h.
- Revisa que los guardabarros y los protectores de cadena y corona no estén rotos.
- Revisa que la matrícula esté bien anclada, visible y no manipulada. La placa debe ser homologada, no vale poner una más pequeña porque queda más ‘cañera’ o recortar la original.
- Neumáticos en la medida y código de velocidad homologados. Si las medidas son equivalentes también vale, pero entras en un terreno en el que tienes muchas posibilidades de tener problemas.
- Comprueba que funciona el claxon y el velocímetro (a veces no lo miran pero sí apuntan los kilómetros totales de la moto).
- Revisa que tu moto no tenga pérdidas de fluidos (aceite de suspensión, de motor, líquido de frenos o refrigerante).
- Revisarán las emisiones de CO2 y el nivel de ruido del escape. Si tu moto no va fina de puesta a punto puede emitir más CO2 del permitido pero eso es tarea para un mecánico. En cuanto al ruido, si el escape es de serie no debe haber problema, pero si lo has cambiado puede que te pases de ruido aunque el escape que has puesto sea homologado. ¿Por qué? Porque los escapes de la industria auxiliar suelen recurrir a la fibra para reducir el ruido y esta fibra se va quemando con el paso de los kilómetros. Así que, si sospechas que tu moto empieza a sonar más de la cuenta, llévala al taller para poner fibra nueva en el escape.
ITV de ciclomotores
En los ciclomotores la ITV también es bianual pero a partir del tercer año en vez del cuarto como sucede en las motocicletas. La inspección es muy similar a la de las motos pero se suelen encontrar dos problemas muy comunes: Ruidos y velocidad máxima.
Ambas son culpa del propietario porque a los pequeños 50 cc se les suele cambiar el escape por uno más libre (y más ruidoso) para ganar en prestaciones y se le quitan los topes incluso antes de salir del concesionario. ¿Solución? Ya lo sabes, montar el escape original y ponerle sus topes para que no supere los 45 Km/h de velocidad máxima.




